Abres tus ojos pero estás dormido, te ves a ti mismo como un reflejo anestesiado de tus propios instintos.
El alma no pesa tanto, puedes dar círculos, tu mente el horizonte percibe más fácil y no hay problemas que resolver ya.
Traspasa la puerta de tu alcoba, ansías saber, tu visión se agudiza, pero no te alarmes si tus palabras no salen más.
Todo parece más claro, es el tercer ojo que te deja ver todo más diáfano, no hay nada que no puedas saber, tus oídos se abren y tu alma también.
Anhelas ir a lugares lejanos, a galaxias, a mundos a los que nadie ha podido ir.
Descubrir esos secretos ocultos que cada quien esconde dentro de sí, espiar en la penumbra mientras nadie te ve.
cuando la noche deje de extender su manto sobre la faz de la tierra, vendrás sobre ti mismo y ocuparás de nuevo tu espacio y despertarás esperando otra noche para volar.
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