
Ayer cuando dormías, quise entrar en ti, saber que soñabas y quedarme ahí.
Descubrí tu mundo interior, navegué por tu alma, me entregué sin pudor.
Tu corazón me abrió la puerta, tu sonrisa me invadió, tu cuerpo se estremeció, un orgasmo nos sorprendió.
La verdad, no quiero irme de ti más, tomarme el tiempo necesario para fundirme sobre ti
Y luego, perderme en tus venas por toda la eternidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario