hay momentos en los que no me reconozco,
hay días en los que veo que los golpes que me han dado y que me he dado,
han desfigurado mi rostro, mi alma,
tanta lluvia que ha pasado por este terreno de mi corazón lo único que hizo fue inundarme el alma,
algunos dirán que el agua remoja la tierra,
la hace más blanda,
pero en mi caso lo único que ha logrado es que todo se endurezca,
hasta el punto de que dudo que haya un retorno.
Me cuesta pensar que haya algo bueno para mí allá fuera,
ya lo único que veo son los recuerdos de lo que fui,
el reflejo del espejo es la única sombra compañera de mi existencia,
que me recuerda que jamás es bueno volver a confiar en las palabras,
las palabras solo son eso, nunca podrán penetrar la tierra y fertilizarla si no
vienen acompañadas de hechos que demuestren que en realidad algo importa.
Y sí, anhelo que ese día llegue,
pero quizás será propicio
justo el día en que muera.

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