
Caballero de la dulce pena, ven a mis brazos, entrégame tu dolor, descansa y duerme bajo la sombra que te da mi amor.
Mis manos te doy, su calor te ofrezco, cobija tu alma con mi cuerpo desnudo, no tengas más miedo mi corazón.
Llegas cansado del viaje a través de la oscuridad, ya no sientes tus huesos, el frío te congela, en tu cuerpo parece que la llama empieza a extinguirse.
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