Entré por un espejo a otra dimensión, no era como yo pensaba, estaba mejor de lo que imaginaba, allí la realidad dejó de existir para mí.
Al principio parecía oscuro todo, creí caer profundo, no vi el suelo, ni sol, ni luna alguna que pudiera guiar mi camino.
Pero de pronto estabas ahí tan sólo para mí, aunque no eras el mismo que un día creí sepultar una tarde de algún octubre gris.
Tu espectro había venido por mí, lo supe porque tus manos extendiste y tus ojos me miraban con suma ansiedad.
Ya no supe más si aún vivía o si pasé al mundo donde todo parece flotar, sólo sé que tu mano yo abracé y me dejé llevar.
Ya no quiero regresar, no quiero volverte a dejar, quiero quedarme contigo a recibir la luz o la absurda oscuridad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario